Hacia dónde nos dirigimos

Ayer pude asistir a una conferencia patrocinada por dos grandes aseguradoras, donde se analizó la situación europea, la americana y la ya destacada aparición de los países emergentes.

Al final la cosa se centró en la zona que realmente más interesaba, Europa, tanto por la situación en la que nos encontramos actualmente como porque las ideas de las que se hablaron tiene cabida en el contexto recesivo en que aun seguimos.

Dos ideas centraban el eje del problema europeo. Por un lado la desaceleración generalizada de casi toda la zona Euro, y por otro la posible ruptura del propio euro.

Se desquitaron pronto del segundo, aludiendo a que ya estaba solucionado (gracias a la “excelente labor de Draghi”), aunque existen todavía muchos interrogantes y un largo camino por delante (tantos que yo no lo tomaría como un problema resuelto).

Por otro lado, se hizo un leve comentario sobre las dos velocidades que se daban en Europa, por un lado Alemania y por otro la Periferia, lo cual, si no se orienta de la forma adecuada, puede suponer el talón de Aquiles de Europa. Sobre todo si tenemos en cuenta que (1) no todos pueden seguir el mismo modelo productivo basado en exportaciones y (2) Europa es una unión de estados nacionales, lejos de ser un estado en sí mismo con cierta solidaridad de peso entre regiones.

En segundo lugar, se hacía necesario comparar esta situación con la de los Estados Unidos, y así ver porque allí ha comenzado, o al menos se vislumbra, la recuperación. Aquí estamos todos de acuerdo en que la clave y el punto fuerte se encuentra principalmente en que la Reserva Federal esta mucho más comprometida que el BCE (ya desde sus propios cimientos).

Se dieron cuenta en sendos comentario de dos curiosidades sobre el futuro de EEUU.

En primer lugar, y en lo que afecta al corto plazo de la recuperación, el denominado Fiscal Cliff, que entre otras cosas se explicó como la activación directa de nuevos o anteriores impuestos, hasta el momento eliminados en tiempos de crisis, cuya reactivación podría parar en seco la recuperación, sobre todo teniendo en cuenta que su economía se basa mucho en el consumo. Veremos que ocurre con respecto a esto, sobre todo teniendo en cuenta las elecciones que se les vienen encima.

En cuánto al largo plazo, parece ser que se está comenzando a invertir en una “nueva” fuente de energía, llamada gas pizarra, lo cual esta haciendo que grandes empresas que hasta el momento se habían ido, estén volviendo. Esto se enmarca en una vuelta de los Estados Unidos a aumentar su producción energética autóctona (no solo gas), sino también de petróleo, que ha revertido algo el “Peak oil” pero que tampoco pueden ser una autentica revolución.

El desarrollo de los países emergentes se tocó de pasada, aunque creo que es algo importante para el estado futuro de la geopolítica, la globalización y la distribución de las “nuevas” potencias económicas. Se destacó el crecimiento de la clase media, paso fundamental para un crecimiento serio, lo cual fomenta e incrementa el consumo interno, y por consiguiente su crecimiento, y haciendo también que las exportaciones de estos países pasen de estar centradas en los países desarrollados a crear una red de comercio mucho más fuerte entre ellos mismos. Una muestra clara en el paso del comercio intersectorial al comercio intrasectorial, o de bienes más diferenciados o avanzados, que ya muestra cierto desarrollo económico.

Todo esto podría resumirse en una cita bastante explícita: “Han venido para quedarse”. Así que ya podemos ir haciéndoles hueco (mientras intentamos que no nos quiten la silla…)

Si bien estoy, en líneas generales, de acuerdo en lo comentado sobre la economía de EEUU y los países emergentes, sigo teniendo ciertas divergencias de opinión con respecto a las conclusiones extraídas de Europa.

En primer lugar, con respecto a la ruptura del Euro, no considero que haya dejado de ser un problema (y aunque así fuera, no creo que fuera gracias a las intervenciones del señor Draghi, sino todo lo contrario, pues han sido sus mínimas y tardías declaraciones las que han abierto este debate).

Y en segundo lugar, con respecto a las dos velocidades dentro de Europa, considero que es un problema porque muestra claramente cual ha sido el principal error: la orientación y organización con la que comenzó la idea de una Europa unida. Ha sido esta Europa mal construida la que ha originado el problema. Y sin cambiar la forma en la que “es” Europa, no podremos cambiar este claro ejemplo de patrón centro-periferia tan de libro de texto.

Se puede concluir por tanto, aunque esto no es nada nuevo, que los problemas de Europa no son simplemente algo que hayan surgido de la crisis. Más bien ha sido la crisis la que ha sacado a relucir los problemas de base. Y aunque es cierto que son cosas que se retroalimentan, es necesario tenerlo en cuenta.

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