Recuperación… ¿A la vista?

En Davos se celebra el conocido foro económico mundial, lugar de reunión y debate en Suiza donde se suelen encargar de llenar los titulares a base de citas redundantes.

Ayer le tocó a nuestro ministro de economía, que en un impulso dijo que la economía española crecería en el segundo semestre de 2013.

“Ya se ve la luz al final del túnel”

Como muy bien explicaba el compañero Enrique en su blog, Killer Cost (mucho más profunda y correctamente), podemos explicar gran parte de la diatriba política a través de los factores que creen que fundamentan la evolución económica. Nuestro problema es que seguimos con el hada de la confianza.

Cuando comenzó la crisis, hace ya unos cinco años (que se dice pronto), atendí a no pocas conferencias donde se tildaba a esta recesión de “menor”, de un “bache”, de nada comparable a la gran depresión. No era un problema grave de nuestros fundamentos económicos sino, tal vez, un pequeño desajuste que se podría solucionar rápidamente con la flexibilidad necesaria de nuestro sistema. Para ello, lo que había que hacer era mantener la confianza de nuestra economía. Nada de cosas raras.

No entendían que nuestro problema es profundo de cojones. Que no solo estamos endeudados hasta las cejas (y no nos dejan reestructurar esa deuda de una forma asequible para todo el sistema), sino que nuestra estructura productiva no está preparada para la competencia globalizada que cada vez más se va a imponer.

Desde la imposición de tecnócratas (directa o indirectamente), hasta la abolición de toda libertad política (fiscal y monetaria) nacional en aras de una mejor y mayor Europa, se ha hecho con la mira fija en la búsqueda de esa confianza que otorga (de manera virtual) la “neutralidad” y “objetividad” de la vida política.

Hemos guiado gran parte de nuestro crecimiento a corto plazo a una carta:

Y= F (confianza).

Esa palabreja nos ha invadido a todos y en todo. ¿La variable a la que más hemos hecho caso durante los últimos tres o cuatro años? La prima de riesgo. Sacrosanto de la evolución de la confianza de nuestro país entre los mercados financieros.

Prima de riesgo, generadora de intereses de deuda que nos obligan a reducir el déficit por vías como el recorte en sanidad o educación, bajando la inversión neta a cero y reduciendo el consumo interno.

Prima de riesgo, que con sus vaivenes ha llenado de tinta más periódicos que cualquier sesudo análisis sobre los pilares y fundamentos económicos de nuestro país.

Oh, prima de riesgo. A ti te rogamos misericordia.

Y entonces baja

El señor Draghi, al mando del banco central europeo que ni es central ni mira por Europa (solo por la estabilidad del valor del euro), ha conseguido con sus acciones, dimes y diretes, una sustentable reducción de nuestra prima de riesgo. Un aumento en la confianza. Un elemento de cohesión que puede permitir a España salir a la crisis, si bien no de manera directa, seguro que sí de alguna forma que no entendemos.

Claro, por eso nuestro ministro de economía dice: “esta mejora de la financiación se tiene que trasladar a la vida del día a día de los ciudadanos y de las pymes españolas”.

Los datos reales de la economía no importan. ¿Qué bajan nuestras exportaciones a países de la zona euro un 10%? No importa, el sector externo seguirá siendo nuestra única salvación. ¿Qué el ritmo de destrucción de empleo va en aumento? No importa, la maravillosa Fatima Bañez dirá que la reforma laboral ya está empezando a dar sus frutos. ¿Qué la inversión pública y privada siguen cayendo a tasas record? ¿Qué las expectativas de los empresarios son cada vez peores? ¿Qué la tasa de morosidad va en aumento?

Nada importa. Manchas en el cielo. Y mientras Montoro dice que no le hagamos preguntas impertinentes cuando le preguntamos sobre la corrupción de su partido. El ministerio de hacienda del PP no sabe si el tesorero del PP se acogió a la amnistía del PP. Pero lo fundamental es generar confianza.

Y entonces ves al presidente de Chile, el señor Piñeira, guiñándole un ojo a Rajoy mientras le dice: “Bienvenido a un mundo mejor”.

2 comentarios en “Recuperación… ¿A la vista?

  1. A mí me gustaría saber que entienden exactamente por “recuperación”. “Recuperar”: Volver a tomar lo que antes se tenía, trabajar durante un determinado tiempo para compensar lo que no se había hecho por algún motivo.

    Cuándo volverá todo el talento emigrado, cuándo lo recuperaremos? Cuándo volverá a fluir el crédito con cierta alegría? Cuándo se volverá a disponer del mismo número de puestos de trabajo o mayor? Cuándo se liberará todo el consumo secuestrado en créditos hipotecarios (15-30 años)?…

    En cuanto al modelo productivo imperante en el mundo de la picaresca…. mientras se busquen los pelotazos de turno tan solo se crearán burbujas.

    Llevan viendo brotes verdes desde el año 0 porque si contaran la verdad a la tripulación tendrían un motín a bordo en menos de lo que canta un gallo.

  2. Agrego una que me preocupa personalmente: ¿Cuándo y cómo encontraran trabajo los mayores de 50 que hayan perdido un trabajo?

    Los brotes verdes son la ficticia esperanza que lanzan al pueblo para que este siga viendo una zanahoria virtual que frene la acción pública.

    Gracias por el comentario🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s