2013. Rumbo hacia lo desconocido.

Quizás los mayas no se equivocaron tanto después de todo. No me refiero al apocalipsis que se encontraría la raza humana, ese despropósito de profecía que nos encontrábamos en casi cualquier periódico al menos un par de veces el año pasado, sino al “cambio de era”.

Las cosas no cambian tan de golpe como uno podría esperar tras estudiar la historia. Pero sí que es cierto que 2012 fue un año de cambios.

En lo democrático, vivimos una renovación europea (efectuándose los cambios en España, aunque fueran elecciones de 2011, en Francia, Grecia…) y americana. Y en lo económico volvimos a sumirnos en un cambio de ciclo que nos hundió de nuevo en una recesión económica que entendemos sicosomática y derivada de una recesión que impactó con gran fuerza a todas las economías.

En 2013 se estima un año en el que lo que interesa es ver el rumbo. El matiz que van a ir tomando los acontecimientos. Por que en 2012 la excusa de la herencia puede valer para ir tirando, pero en 2013 ya no vale.

Al gobierno del Partido Popular le precede un año de su propio gobierno con el que va a tener difícil poder jugar. Se ha cerrado bastantes puertas, pero sabemos que tampoco tiene problemas en abrirlas a patadas.

¿Subidas del IVA? No se esperan, “en principio”. Pero ¿Quién sabe?

Y así con todo. Dicen algunos analistas que ya no se esperan más “reformas”. Pero, ¿Qué reformas? Si de momento no se ha hecho nada que impacte verdaderamente en nada.

De modelo productivo hemos dejado de hablar. Los recortes se realizarán en zonas cada vez más sensibles del tejido social lo cual hace que sean más lentas y (quizás) dolorosas de lo que creíamos posible. Y se han hecho ya tantas promesas (aun me resuena el “temporal” de Santa María anunciando la subida del IRPF en la cabeza) que va a ser difícil no tocar algunas cosas sin parecer un pato mareado.

En Estados Unidos parece haberse evitado en parte el “Fiscal Cliff” pero el mero hecho de que se hayan tenido que mantener unos debates tan infructuosos nos da pistas de que falla, en gran parte y todavía, la clase política, que no se ha enterado, a nuestro pesar, de cómo funciona el mundo económico.

En 2013 veremos que forma coge la recuperación económica. De momento ya nos están intentando vender el percal con un optimismo barato que asusta.

Sinceramente, creo que sí podemos ser optimistas es por una cosa: El potencial que tenemos como país. Porque lo tenemos, claro.

El problema es que no lo utilizamos. O no sabemos utilizarlo tan bien como otros.

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