¿Cómo usar el concepto de coste de oportunidad?

Una de las ideas primordiales, (si no la que más) del pensamiento en terminos económicos es la del “coste de oportunidad”, algo que en las demás ciencias no se toma tan en cuenta.

Este coste intenta agregar en el análisis el hecho de que, ante la toma de decisión de una alternativa, existen muchas otras que estamos dejando de lado, tanto para bien como para mal.

Por ejemplo, un caso sencillo: Imaginemos que tenemos dos opciones. En la opción A podemos trabajar durante una hora recogiendo tomates y cobrando 20 euros. En la opción B podemos montar bolígrafos y cobrar 15 euros. Si elegimos la opción B, ¿Estaremos ganando dinero? Según la contabilidad sí, estaremos ganando 15 euros. Sin embargo, cualquier economista te dirá que no, que estás perdiendo 5 euros. Al restar el coste de oportunidad (que es siempre la estrategia optima que estas desechando), 15 – 20, tenemos -5 euros.

Claro que esta forma de verlo implica un punto de vista siempre “optimo”. Un contable no lo tiene en cuenta porque su punto de partida es la tábula rasa. El cero. El punto de partida del economista es que somos seres racionales y que, por tanto, siempre escogeremos la opción que mayor beneficio nos reporte, en este caso la opción de los 20 euros. La diferencia de puntos de partida son los que hacen que ante una misma opción para un contable hayamos ganado 15 euros y para un economista hayamos perdido 5 euros.

Es muy útil para analizar otros comportamientos diarios. Imaginemos que tenemos que ir de Zaragoza a Madrid. Podemos hacerlo de dos formas, en autobús o en tren. En autobús nos cuesta 15 euros y en tren 30 euros. Finalmente elegimos ir en tren porque nos gusta más y, aunque paguemos un poco más, nos da un mejor servicio.

Hay dos preguntas que debemos diferenciar. ¿Cuánto nos ha costado el viaje? 30 euros. ¿Cuánto nos ha costado ir en tren? 15 euros (repito, obviamente no estamos hablando en términos contables, sino económicos).

Puesto que la opción más barata (suponiendo que nos dan la misma utilidad lo cual en cierto modo es falso porque hemos elegido el tren), es el autobús y son 15 euros, el punto de partida para analizar si el tren es “barato” o “caro” es comparar el sobreprecio con respecto  al autobús, es decir, los 15 euros. Si pagando 15 euros más recibimos un servicio que para nosotros valoramos por encima, entonces el tren es la mejor opción.

Otro ejemplo (tercero y ultimo). Imaginen que van a comer fuera de casa por 4 euros el menú, siendo que si hubieran hecho ustedes mismos la comida les hubiera costado todo 3 euros. ¿Cuánto les ha costado comer? 4 euros. ¿Cuánto les ha costado ir a comer fuera? Solo 1 euro. Por un euro más de lo que usted pensaba pagar se ha ido de casa y ha comido fuera.

El concepto suele ser complicado de entender a la primera (sé de estudiantes que habiendo acabado la carrera no lo implementan perfectamente, incluso yo a veces peco en análisis más complicados), pero es fundamental para entender a veces algunos artículos escritos por propios economistas. La dificultad estriba en que el término “coste” lo asociamos siempre en términos contables, en los que estamos más acostumbrados. Mientras que el término “coste” en el análisis económico tiene más matices. Y ya si nos ponemos a diferenciar entre coste e inversión…

No estamos tan locos como parece, solo que tenemos nuestro propio sistema de análisis.

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