Geografía económica (II): Conceptos básicos

Antes de entrar en el terreno de las teorías, empezaremos dando los primeros pasos necesarios para entender en qué se basa esta rama de la economía.

¿Qué geografía?

En este sentido hay que diferenciar entre la llamada “primera naturaleza” y la “segunda naturaleza”.

La primera es la que todos podemos entender como tal: el clima, las materias primas, la existencia de ríos o costa, o terreno más árido, etc. Esto hace diferir lo que se denomina las dotaciones de recursos naturales entre regiones o países, que hacen que en diferentes lugares sea óptimo producir diferentes cosas, y se genere el comercio internacional.

Pero esta naturaleza no explica dónde se generan las áreas metropolitanas, o dónde se localiza una industria, o porqué se aglomeran las economías. Todo esto se produce a través del propio sistema económico, derivado de las acciones del ser humano. Esto es a lo que se llama “segunda naturaleza” y es lo que estudia la geografía económica.

El espacio con costes de transportes: El teorema de imposibilidad espacial

Algo bastante curioso es lo que se demuestra por el teorema de imposibilidad espacial de Starrett (1978), que hace una crítica directa a los supuestos modelos de competencia perfecta. Dice así:

Si pensamos en un espacio homogéneo (donde da igual donde producir porque con los mismos inputs obtienes el mismo output, y los consumidores tienen las mismas preferencias) y con localizaciones, empresas y consumidores finitos, si no metemos costes de transporte, no hay equilibrio competitivo no trivial.

Lo que quiere decir es que si asumimos los supuestos base de la competencia perfecta, y no asumimos que existen costes de transporte asociados al espacio, el resultado que nos da (de competencia perfecta), es trivial.

La geografía económica por tanto trata de introducir aspectos que repercutan en un mejor entendimiento de la realidad económica a través de la introducción de:

  •       Espacio heterogéneo (algo obvio).
  •       La presencia de externalidades (que generen aglomeración / dispersión).
  •       Mercados imperfectos (monopolios, oligopolios…).

Antes de entrar en las consecuencias de considerar competencia monopolística (de lo que hablaré en el próximo artículo), vamos a considerar las externalidades.

Externalidades económicas

Cuando hablamos de externalidades nos referimos a fuerzas producidas por el sistema económico que se “escapan” de la consideración monetaria o “tangible” que a menudo pueblan los modelos clásicos (algo ya totalmente subsanado por toda clase de ramas de la economía). Las que se toman en consideración en geografía económica son las que repercuten como fuerzas de atracción o dispersión (espacial) a la hora de generarse una patrón de producción/comercio/consumo.

Las más importantes son:

Como fuerzas centrípetas (atractores, que generan aglomeración):

  1. –       Economías de escala: Se producen economías de escala cuando producir una cantidad mayor hace que el coste medio descienda. Algo que, en muchos casos, es incluso obvio. Si bien no es una externalidad como tal si se incluye en la función de producción, si lo es si solo aparece en la producción agregada (y no en la de cada empresa, son tecnicismos).
  2. –       Mercado local amplio: Cuanto mayor es una ciudad (o región), mayor es el área en donde vender el producto, por lo que es más fácil encontrar el grupo de gente necesario para que tu producción sea viable.
  3. –       Mercado de trabajo amplio: Cuanto mayor es una ciudad (o región), más fácil es que encuentres gente más capacitada dispuesta a trabajar en tu empresa.
  4. –       Spill-over: Es mucho mejor, más productivo y enriquecedor estar en una ciudad grande con otras empresas, otras personas, con otras formas de pensar y producir de las que aprender y con las que establecer relación.

Todo esto hace que sea mucho más beneficioso establecerse en una ciudad o región grande, lo cual hace que esta aun se haga mayor. De ahí que se llamen fuerzas de aglomeración.

Como fuerzas centrífugas (dispersores):

  1. –       Factores dispersos: Esto actúa como fuerza disuasoria a la hora de solo tener en cuenta los factores tecnológicos o de producción. Si el centro está alojado de donde más demanda tienes, quizás sea mejor no ir al centro.
  2. –       Aparición de congestión / polución.
  3. –       Contra mayor sea la ciudad, mayor es la competencia por una vivienda cercana al centro, ergo mayor será el precio de la vivienda. Es obvio cuando atendemos a la diferencia de precios entre un piso en un pueblo y en el centro de Madrid. Contra más te acerques al centro neurálgico de la actividad económica, más caro te va a salir, por lo que quizás la gente prefiera no ir al centro.
  4. –       Competencia entre empresas. De igual forma, contra más aglomeración y contra más empresas haya en un determinado lugar, mayor competencia habrá entre ellas, forzándolas a disminuir sus beneficios. Esto daría mucho que hablar pero hay un resultado bastante esclarecedor. Si dos empresas se sitúan juntas (como en un centro comercial, por ejemplo), tienden a diferenciar mucho el producto. Si dos empresas venden un mismo producto, tienden a separarse en el espacio.

A través de las fuerzas en ambas direcciones, y de las que se consideren, aparecen resultados que, más adelante, podremos ver en mayor profundidad.

Índice de artículos sobre Geografía económica.

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